Este fue el primer reportaje grande que publiqué en el The Clinic, en agosto de 2016, y uno de los que más me dejó satisfecho. Hasta los pastores evangélicos que entrevisté quedaron conformes. Me atrevería a decir, que en un país tan creyente como el nuestro, y tan desconfiado de la política tradicional, están todos los ingredientes para que este movimiento prospere:
Rompiendo con su tradicional separación del poder espiritual con el poder temporal, el movimiento evangélico Por un Chile para Cristo surge como reacción a la agenda valórica del gobierno de la Nueva Mayoría. Aseguran que se centrarán en llevar candidatos a las elecciones municipales y llegar al 2017 con al menos un diputado. Con el 18% de los chilenos afines a alguna iglesia evangélica, no descartan llevar, eventualmente, a un candidato presidencial.